Afectados por la resolución del Banco Popular. Tributación en el IRPF.

La DGT ha dado respuesta a las primeras consultas de los afectados por la resolución del Banco Popular. En la misma detalla las acciones llevadas a cabo por el FROB para la transmisión de la entidad Banco Popular Español, S.A. Se llevaron a cabo las siguientes operaciones:

– Reducción del capital social a 0, mediante la amortización de las acciones en circulación

– Aumento del capital social para la conversión en acciones de los bonos contingentes convertibles que la entidad de crédito resuelta tenía emitidos, y una posterior reducción del capital a 0, con la consiguiente amortización de las acciones

– Aumento del capital social para la conversión en acciones de los bonos subordinados y posterior transmisión de las mencionadas acciones a la entidad compradora por un valor de 1 euro.

Se ofreció a los accionistas y obligacionistas afectados la posibilidad de adquirir nuevos bonos emitidos por la entidad compradora en un importe nominal equivalente a la inversión en acciones o en obligaciones subordinadas del Banco Popular.

Las operaciones indicadas tienen transcendencia el el IRPF. Deben de tributar como rendimientos del capital mobiliario.

En primer lugar, la conversión obligatoria de las obligaciones subordinadas en acciones y su inmediata transmisión a la entidad compradora es una operación de carácter instrumental, para la venta del negocio de la entidad resuelta. Los afectados no tuvieron en ningún momento poder de disposición sobre las acciones y su propiedad en ningún momento desplegó efectos jurídicos o económicos para sus tenedores. Por tanto, a efectos fiscales, la única operación a tener en cuenta es la amortización de las obligaciones, que al no generar contraprestación alguna, genera un rendimiento del capital negativo, por diferencia entre el valor de adquisición o suscripción de las obligaciones y su valor de amortización (0 euros). Estos rendimientos serán objeto de integración y compensación en la base imponible del ahorro.

En segundo lugar, la amortización de la totalidad de las acciones se llevó a cabo mediante una reducción de capital sin devolución de aportaciones. Por ello, debe considerarse que esta operación ha generado en los accionistas una pérdida patrimonial del valor de adquisición de las acciones, que deberá declararse en el ejercicio 2017 –que es cuando ordenó la reducción de capital- e integrarse en la base imponible del ahorro de dicho ejercicio.

Por último, la entrega a los afectados de los nuevos bonos emitidos por la entidad de crédito compradora, supone para los obligacionistas la obtención de rendimientos del capital mobiliario en especie, que deberán valorarse por el valor de mercado y sobre los que deberá efectuarse el correspondiente ingreso a cuenta. Estos rendimientos podrán compensarse con los anteriormente mencionados de signo negativo, respetando los límites establecidos legalmente.

Ahora bien, la entrega de estas nuevas obligaciones a los accionistas, si bien se realiza al igual que en el caso de los obligacionistas como compensación, tributa de manera diferente, pues la renta obtenida –determinada por el valor de mercado de las nuevas obligaciones- debe declararse como ganancia patrimonial, que se integrará en la base imponible del ahorro en consonancia con la pérdida patrimonial sufrida por la amortización de acciones.

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