Divorcio de mutuo acuerdo, ante notario o vía contenciosa

Desde la reforma del Código Civil del año 2005, los cónyuges pueden iniciar un procedimiento de divorcio sin tener que acudir a la previa separación legal. Con ello, se evita alargar la situación de crisis familiar y reducir considerablemente los costes.

El procedimiento de divorcio puede realizarse de mutuo acuerdo y por vía contenciosa. En el primero, es necesario suscribir un convenio regulador acordando el divorcio y las medidas derivadas del mismo, y posteriormente ratificarlo en el Juzgado. En el segundo, es necesario iniciar demanda judicial en solicitud de declaración de divorcio y proponiendo las medidas a adoptar por el Juez como consecuencia de tal declaración de divorcio. Igualmente, en el caso que no se hubiera contraído matrimonio, el procedimiento es el mismo que el indicado anteriormente, salvo en la solicitud de disolución matrimonial por divorcio.

En los casos que existan hijos menores o incapaces es obligatorio acudir ante el Juzgado.

Sin embargo, de no haber hijos comunes o éstos sean mayores de edad, se puede solicitar el divorcio ante el Notario de Ripollet o el de la localidad correspondiente al domicilio familiar, con asistencia de Abogado colegiado, junto con la suscripción de un convenio regulador de divorcio con las medidas consensuadas por las partes.

Las consecuencias de la declaración de divorcio o ruptura de pareja con hijos menores a cargo se fijan en el Código Civil de Catalunya (Ley 25/2010). Las más destacadas son:

  • Fijar la Guardia y custodia de los hijos. Sea exclusiva a favor de uno de los cónyuges o compartida por ambos.
  • Fijar la Patria Potestad.
  • Fijar una pensión de alimentos a favor de los menores de edad o mayores dependientes económicamente. En los casos de custodia compartida debe fijarse la contribución de cada cónyuge en los gastos ordinarios y previsibles de los hijos.
  • Determinar qué cónyuge usará y disfrutará de la vivienda habitual del matrimonio.
  • Introducir un Plan de parentabilidad, como instrumento para concretar la forma en que ambos progenitores piensan ejercer las responsabilidades parentales con detalle de los compromisos que asumen respecto a la guarda, el cuidado y la educación de los hijos, en especial, el régimen de estancias de los hijos con cada uno de los progenitores en períodos de vacaciones y en fechas especialmente señaladas para los hijos, para los progenitores o para su familia.

Fuera de las cuestiones relativas a los hijos, las partes podrá fijar una prestación compensatoria quién resulte más perjudicada que no exceda del nivel de vida y/o prestación por razón trabajado si un cónyuge ha trabajado para la casa sustancialmente más que el otro, siempre y cuando el otro haya obtenido un incremento patrimonial superior.

En cuanto a los bienes conjuntos de las partes, podrán acordar la disolución y liquidación del régimen de matrimonial o, en su caso, la división de los bienes en comunidad indivisa.

En definitiva, lo recomendable es alcanzar un acuerdo amistoso entre las partes por su menor coste emocional y económico, sin perjuicio de iniciar la vía contenciosa cuando las posturas estén muy alejadas.

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